Cómo motorizamos
Automatización de persianas sin cambiar la persiana ni tocar la fachada
El primer error es comprar un motor por catálogo sin saber cuánto pesa la persiana ni qué eje lleva dentro. Un motor corto de fuerza se calienta, se para a media altura y se avería antes de tiempo. Uno sobredimensionado tampoco ayuda, porque castiga lamas y topes en cada final de recorrido.
Por eso cada trabajo empieza en el cajón. Lo abrimos por dentro, medimos el eje, calculamos lo que pesa el paño y buscamos la toma eléctrica más próxima. Con esos datos decidimos el par, los finales de carrera que conviene y desde dónde se va a manejar, y antes de tocar nada le contamos qué hemos visto.
En Les Corts, los bloques de la Maternitat construidos entre los años sesenta y ochenta tienen casi siempre cajón de obra con registro interior, igual que tantos pisos de esa época en Barcelona. Eso permite motorizar sus persianas desde dentro de casa, sin andamios ni grúas, y sin que la fachada cambie lo más mínimo.
Motor tubular dentro del eje
Se trata de la opción más discreta. El motor tubular se aloja en el interior del eje octogonal, sustituye a la polea y a la cinta, y desaparece dentro del cajón. Mirando la fachada no se aprecia ningún cambio, y en el interior solo se echa en falta la cinta.
Para vivienda se trabaja con pares de entre 10 y 40 newton metro. A una persiana de PVC de un dormitorio corriente le basta con la franja inferior. Los ventanales con lama de aluminio rellena de espuma aislante, en cambio, piden bastante más fuerza y un soporte bien anclado al muro.
El hueco del recogedor, que ya no hace falta, se tapa con una placa o se aprovecha para colocar el pulsador. Así la pared queda limpia y el mando cae justo donde usted tenía la mano.
Motor de cinta para persianas pequeñas y ligeras
Si el cajón está tapiado o resulta muy incómodo de abrir, y la persiana es pequeña, existe una alternativa más rápida. El motor de cinta ocupa el sitio del recogedor, junto a la ventana, y enrolla la cinta original. No obliga a tocar el eje, aunque tiene menos fuerza y queda más a la vista que un tubular.
Lo proponemos en cocinas, baños y galerías con persianas de PVC de tamaño modesto. Si la persiana es grande o ya cuesta subirla a mano, no lo recomendamos, porque acabaría tensando la cinta hasta romperla.
Par motor y finales de carrera, los datos que deciden cuánto dura
El par motor mide cuánta fuerza de giro transmite el motor al eje, y se obtiene cruzando lo que pesa el paño con el grosor del eje. Los finales de carrera marcan dónde debe detenerse arriba y abajo. Pueden ser mecánicos, regulados con un destornillador sobre el cabezal, o electrónicos, que se programan desde el mando.
Buena parte de los electrónicos frenan solos cuando la persiana encuentra resistencia, como una maceta en el alféizar o una lama torcida. Le aconsejamos revisar ese ajuste una vez al año, por ejemplo al llegar el otoño. De ese modo la última lama no choca contra el cajón y el motor no se fatiga.
Alimentación eléctrica y qué pasa si se va la luz
Todo motor de persiana necesita corriente a 230 voltios cerca del cajón. En la mayoría de pisos se toma de una caja de mecanismos próxima y el cable se lleva por el propio cajón o por una canaleta discreta del color de la pared. Si el recorrido es largo, figura en el presupuesto desde el principio.
Un apagón deja la persiana parada a la altura en que estuviera, y al volver la corriente obedece de nuevo. Los motores vía radio conservan la programación y los mandos emparejados. Para casas donde quedarse a oscuras sería un problema serio, hay modelos que admiten una manivela de socorro para moverla a mano.
Ventanales de Pedralbes, pisos de Sant Ramon y casas del antiguo pueblo
Cada zona de Les Corts pide un motor distinto. En las torres de Pedralbes abundan ventanales anchos con persianas de aluminio pesadas, y ahí lo primero que comprobamos es el par y la fijación del soporte. En la Maternitat i Sant Ramon es normal encontrar cuatro o cinco persianas por vivienda, y compensa pensar desde el principio en un mando común.
En las casas bajas que quedan alrededor de la plaça de la Concòrdia aparecen cajones estrechos y ejes antiguos de tubo redondo o incluso de madera. En esos casos cambiamos el eje por uno octogonal compatible y después montamos el motor. También trabajamos con frecuencia en Sants y en Sarrià-Sant Gervasi, dos zonas vecinas de Barcelona, y en Esplugues de Llobregat.
Hay persianas que no conviene motorizar. Si las lamas están quebradizas, las guías torcidas o el paño ya no baja recto a mano, el motor solo trasladaría el problema a una pieza más cara. En ese caso le explicamos el motivo y le proponemos una persiana nueva con motor, preparada de fábrica y con su presupuesto aparte.